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... Cuentos para la reflexión ...

 

Espacio dedicado a los cuentos, es una recopilación y esta abierto a todos los que quieran contribuir.

 

Cuento sobre Kyusho Jitsu  & Dim Mak.

 

El Secreto de los  Puntos Vitales.

 

En un pequeño pueblo, hace ya mucho tiempo, se había instalado un experto luchador. Éste al sentirse a

sus anchas y al continuo abuso de su fuerza, inspiraba miedo a los lugareños del pequeño pueblo, y así se

convirtió en el señor del lugar. Nadie era capaz de enfrentarse a él, ni cruzarse en su camino.

 

Un buen día, un anciano de apariencia débil no le cedió el paso y continuó su camino justo delante de él.

Irritado y dada su reputación de luchador, intentó empujar al anciano, pero se encontró con el vacío, ya

que el anciano había esquivado el empujón. Furioso, el luchador se abalanzo sobre el anciano y comenzó a

golpearle; en medio de la pelea el anciano intentaba torpemente parar los golpes, logrando incluso tocar

ligeramente al agresor. El luchador al ver que no era contrincante para él y satisfecho con la lección que le

había dado al anciano, se marcho dejándole  tirado y encogido en el suelo.

 

Cuando el luchador se alejo, el anciano abrió un ojo y luego el otro; torpemente se levantó, se sacudió el

polvo y continuó su camino tranquilamente.

 

Los días iban pasando y el luchador sin saber porqué, se sentía cada vez menos en forma y cansado, tenía

un gran malestar en el cuerpo y cada día estaba más débil, le faltaba la respiración y le dolía la cabeza;

después de varios días en esa situación, un día sintió tales escalofríos y fiebre, que tuvo que quedarse en

la cama ya que apenas tenía fuerzas para moverse y hablar. Después de haber meditado sobre su situación

actual y la razón de su malestar y debilidad, solo encontró una explicación probable; el ligero toque que le

había dado el anciano, sin duda, le habría tocado algún punto vital, y en consecuencia se le estaría

manifestando ahora.

 

Comprendiendo finalmente que el anciano le había dado una  buena lección, el luchador advirtió cuand

engañosas son las apariencias y cuánto había vivido de su ilusión y de su propia  fuerza. Embargado por un

verdadero remordimiento, envió a buscar al anciano para pedirle perdón por su mala conducta y darle las

gracias por haberle abierto los ojos.

 

El anciano que vivía en un pequeño templo cerca del pueblo, no tardó en llegar a casa del luchador. El

mismo anciano decidió curarle,  impresionado por el sincero arrepentimiento del luchador, así tras varias

sesiones de “acupuntura”, “do in" (masajes y digitopuntura) y tratarle con “hierbas medicinales”, así como

“ejercicios de meditación y Chi Kung”, el luchador se pudo poner en pie y recuperar sus fuerzas poco a

poco.

Entonces poseído por una verdadera necesidad de aprender, suplicó humildemente al anciano que lo

aceptara como discípulo.

De esta manera se quedó junto al anciano hasta que éste murió. Luego volvió al pueblo, pero ahora, era un

hombre nuevo y su presencia ya no inspiraba miedo sino respeto y admiración.